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¿POR QUÉ INVESTIGAR EN ORTODONCIA?

Investigación
La misión de la Universidad, más alla de las ideas de Ortega y Gasset o Cajal, es el progreso de la humanidad hacia un mundo mejor, donde la suerte juege un papel menos importante, donde podamos predecir, prevenir y tratar los fenómenos naturales que comprometen nuestra existencia (un terremoto, una erupción volcánica o una enfermedad) aportando valor a nuestra existencia a través de la calidad de vida (el tener una sonrisa que genere confianza) y la mejor integración del indivisio en la sociedad. Este progreso se logra de dos maneras: formando a los que vienen detrás,mejor de lo que nos han formado a nosotros, e investigando nuevas vías, tecnicas y procedimientos para mejorar, en palabras de K Popper, nuestra aprensión del mundo, arrojando una red al cosmos que atrape el conocimiento, procurando que la malla sea cada vez más fina.
Investigar es crear y conocer, situarse en otro nivel de la normal cotidianidad del existir, descubrir el lenguaje con que nos habla la naturaleza y ser partícipe y actor de esa cadena, reservada a unos pocos afortunados, formada por los eslabones de los que, de verdad, hacen al mundo cada día mejor. La investigación, como la medicina o el sacerdocio, es la esencia de la vocación útil; es el epítome de la filosofía utilitarista que consiste en una existencia que mejore el mundo del futuro. Morirse después de haber dejado un mundo mejor debería de ser el objetivo del superhombre Nietzscheano, del ser humano superior comprometido con el destino. La investigación es el valor intrínseco de la roca de Sísifo, sin importar cuantas veces ha de rodar ladera abajo.
Resulta muy difícil, al menos para mí, convencer a esta maldita generación "Z" del valor de entregarse a la mejora socrática de la humanidad, al lema de que más vale la pena padecer la injusticia, que provocarla. Cuando los valores de una gran parte de la juventud se centran en poseer, en lugar de ser, de aparentar, en lugar de conocer; cuando el propio ombligo se situa en el centro del mundo, cuando uno se fija en el dedo, en lugar de la luna que está señalando, cuando se aborrece la mediated, la demora de la recompensa, es complicado pedir una mínima reflexión. La falta de lectura, la ósmosis acrítica del bombardeo de las mil idioteces de las redes sociales y el nulo conocimiento de los textos filosóficos, hacen que el residente/postgraduado te mire con ojos de perpleja incredulidad cuando le planteas investigar sin nada (al menos aparentemente para ellos) a cambio. El "y cuánto voy a cobrar" o "¿los sábados se trabaja?" son la evidencia de su mediocridad intelectual, de su preferencia por los perros en lugar de los hijos, de sus limitadas miras, de su vital cortoplacismo. Tienen un epicureismo superficial centrado en su pasión por el ocio, es una generación con la cabeza llena de un éxito económico que nunca van a alcanzar, son el ídolo de pies de barro del bíbloco Nabuconodosor. Se caracterizan por la falta de empatía, la nula resilencia y la falta de perspectiva, son aspirantes a la mediocridad.
La mente es el músculo que más se atrofia y se abotarga con la falta de uso y nada se puede esperar de personas que apenas usan su corteza cerebral para pensar y razonar. La mente/cerebro necesita ser regado con la cultura que nos han transmitido los grandes héroes de la humanidad (filósofos, literatos, músicos, pintores, etc.). La investigación científica nos permite ir un paso más allá, ser creadores de nuevas realidades, nuevos caminos hacia el conocimiento; nos convierte en seres especiales. ¿Tan difícil es para los jóvenes de hoy entender esto?